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El nombre del viento

Puntuación: 23 sobre 10.

Éste es uno de los libros a los que guardó más cariño. Y es así porque fue el libro que me enganchó definitivamente a la lectura cuando retomé esta afición en mi primer año de carrera. En los años de instituto apenas leí los libros obligatorios y algunos más en un intento de engancharme a la lectura que abandoné por pereza y falta de interés real. Pero tras leer un libro poco conocido titulado “Crónicas de Dalkey” (del que ya escribiré algún día), que me gustó mucho, continué leyendo éste y ya no hubo marcha atrás.

El nombre del viento. Crónica de un asesino de reyes: primer día (el título completo es de traca) trata sobre un cronista que llega a una posada mientras recorre la región para biografiar a los personajes más ilustres de la época. Allí se topa con un tal Kote , que es un apodo que se impone el prota para proteger su identidad, que es el dueño del bar junto a su discípulo Bast y consigue que Kote le cuente su historia en tres días.

El amigo Kvothe (que se pronuncia “cuouz”) es el clásico protagonista total. Ha vivido un sin fin de historias, tiene un gran talento para aprender y desarrollar multiples habilidades, se mete en líos de los que sale casi milagrosamente y tiene relaciones con personas excepcionales. Kvothe tiene un carisma que posiblemente encandile a todos los lectores desde el primer momento.

El libro está ambientado en una época similar a la tierra media de El Señor del AnillosJuego de Tronos, es decir, ningún avance social o tecnológico que supere el renacimiento. Este escenario es ideal para crear una leyenda de un hombre que hizo cosas realmente extraordinarias. Además, como todo libro del género fantasía, la magia es real dentro de estas páginas y, cómo no, nuestro querido Kvothe aprenderá a usarla, entre ellas a nombrar las cosas, a nombrar el viento.

Esta novela también muestra una gran cantidad de personajes que recogen muchas y muy distintas personalidades y estratos sociales de este mundo que inventa Patrick Rothfuss. Y, entre ellos, también hay lugar para criaturas fantásticas o mitológicas.

Concluyendo, El nombre del viento es una novela excelente que contiene mucha acción, personajes interesantes, escenarios increíbles, magia con fundamentos, aventuras magníficas y una narración brillante. Y, para mejorar todo lo dicho, es la primera novela de este profesor universitario de literatura.

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Relatos

Cuidar del hogar

Todo el día por delante y la casa por hacer.

Lo primero es lo primero, despertar al rey de la casa y darle el desayuno con tranquilidad, lejos de las carreras tempranas antes de salir para el trabajo. Mientras se toma el biberón, le recuerda con voz dulce cuánto le quieren papá y mamá, lo guapo que es y la de cosas fascinantes que le esperan cuando sea mayor. Pero tras este momento tan íntimo le toca quedarse jugando solo en el parquecito, que, recordemos, está la casa por hacer.

Con la radio encendida desde el móvil, empieza a limpiar y recoger la cocina, donde el olor a café ya ha desaparecido pero no las tazas sucias. Después se dirige a hacer el baño, que siempre le ha dado asco pero, como vio a su madre hacer cientos de veces, con unos buenos guantes, agilidad y menos tontería tampoco es para tanto.

Al rato se cansa de la tertulia sobre política y sucesos y cambia a una emisora musical para darle un poco de alegría a la mañana. La rutina de la limpieza diaria hace que ya ni se fije en los títulos de los libros de las estanterías del salón ni apenas en los objetos de decoración comprados en los viajes. Al principio sí se detenía a evocar recuerdos de la época universitaria cuando se aficionó a la lectura, las horas de trabajo para permitirse las escapadas y el pequeño universo que evocaba el corazón de la casa; pero hacía ya varios meses que había dejado de trabajar para criar al pequeñajo, cuidar la casa y construir familia, y se centra en zanjar el asunto lo antes y lo mejor posible.

La colada es su gran punto de aprendizaje, ha mejorado de manera formidable y disfruta oliendo la ropa recién salida de la lavadora. Y deja para el final la planta de arriba, las habitaciones, que ya estarían más que ventiladas y es bastante rápido de terminar.

Vámonos que nos vamos al parque a aprovechar el sol primaveral. Pese a que le encanta pasear y que le dé el aire al niño, no acaba de acostumbrarse a algunas miradas que le acechan. Muchos en el pueblo saben que ha aparcado su carrera profesional para dedicarse al cuidado del hogar, pero, ¿quiénes son los demás para darle lecciones de igualdad? Tiene claros sus motivos y trata de hacerse fuerte frente a aquel tiroteo de ojos silenciosos.

Es cierto, piensa, que no es normal que sea el hombre quien cuide de la casa y a un bebé, pero fue su decisión y está contento con ella. Es cierto, también, que a veces siente miedo. ¿Será fácil incorporarse al mercado laboral tras tantos meses en blanco? ¿Y si se divorciaba, serviría todo este sacrificio por la familia? O peor, ¿y si se quedaba viudo sin apenas ahorros ni un trabajo para cuidar a su tesoro? Le es difícil depender de su pareja, la inseguridad trepa por él en muchos momentos pero siempre se mantiene firme. Además, ella es tan brillante en lo profesional que sería imperdonable abandonarla al feroz estancamiento social que envuelve a tantas mujeres sobresalientes que, sin apoyo de empresas ni instituciones, retrasan, o quizá frenan para siempre, su éxito laboral.

No puede evitar que estos pensamientos le acompañen durante el resto del día hasta que un ruido metálico lo saca de sí. Se cierra la puerta cuando llega a la entrada con el niño en brazos para saludar a mamá, quien abre los brazos para ofrecerle todo el amor del que le priva durante tantas horas, durante tantos días. Y él sólo necesita ver a su mujer abrazando a su hijo para que la sonrisa desdibuje sus miedos y siga apostando por ser amo de casa.

 

Título: Cuidar del hogar

Autor: Abel Díaz Castaño

Relato presentado al concurso Historias por la igualdad convocado por Zenda.com.

Libros, Uncategorized

El nombre de la rosa: el suspense de los culturetas

Puntuación: 50 sobre 40.

Hace apenas unos meses, deambulando por una biblioteca de Barcelona, encontré uno de los libros que nos han recomendado varias veces en la carrera de Periodismo pero de los que uno piensa: bah, ya será para menos. El nombre de la rosa, de Umberto Eco, ese señor italiano del que se habla tanto y se lee tan poco en las carreras de comunicación, era una obra misteriosa para mí por ese conocimiento de que existía como algo importante pero sin haber calado nunca. Ahora tenía un poco más el gusanillo porque le escuché a mi admirado Pérez-Reverte en una entrevista hablar de esta novela como obra de culto. Así que vamos al lío.

El nombre de la Rosa, Umberto Eco

Sin desmenuzar mucho la obra, El nombre de la rosa trata de un fraile y el novicio que le acompaña que llegan a una abadía para tratar de mediar entre el Papa Juan XXII y la orden franciscana, que estaban casi en guerra por las doctrinas de pobreza de los apóstoles y Jesucristo. Sí, en este debate tan vigente hoy en día acerca de si la Iglesia debe poseer bienes y cuánto aleja esto a la Iglesia del modo de vida de Jesucristo se contextualiza esta obra. De hecho, en varias ocasiones, el narrador o las conversaciones (discusiones socio-filosóficas) mantenidas por los personajes versan sobre los movimientos que existían en el seno de la Iglesia y de las distintas órdenes. Es fácil perderse entre tantos nombres, corrientes, personajes y hechos, aunque poco a poco los vas ubicando.

El caso, cuando Guillermo de Basckeville y Adso de Melk (quien relata todo en sus memorias) llegan al monasterio se encuentran con que ha habido un asesinato y el abad le encarga a Guillermo, fraile famoso por su intelecto, investigarlo. Van sucediéndose más crímenes en la abadía y los dos protagonistas van desenmascarando los entresijos de una comunidad llena de rencores, pasiones ocultas, anhelos de poder, grupos de presión e intereses secretos. Fue altamente fascinante para mí ir entendiendo cómo en una aparentemente inocente congregación religiosa dedicada al estudio y cuidado del saber se mueven los hilos más viles del ser humano.

Uno de los temas centrales que trata esta novela es la protección del saber, labor  que hacían muchísimos monasterios y abadías, cuyos monjes y religiosos se dedicaban enteramente al estudio de las Sagradas Escrituras, la teología y los filósofos paganos, desentrañando así el mundo creado por Dios. Y protegían con mucho celo estos saberes para que no cayeran en manos de personas no preparadas para penetrar en esos libros. Éste será uno de los principales móviles de los homicidios y una de las barreras para Guillermo y Adso a la hora de investigarlos.

Y ya para acabar esta chapa, quiero destacar los procesos lógicos de pensamiento que sigue Guillermo a cada instante para crear y descartar hipótesis sobre los asesinatos. La Navaja de Ockham (En igualdad de condiciones, la explicación más sencilla suele ser la más probable) está presente en todo momento, a veces entorpeciendo, a veces aclarando, los siguientes pasos de los protagonistas.

Filosofía, lógica, religión, venganza, luchas de poder, asesinatos, expresiones latinas (demasiadas para mi gusto y conocimiento) e intriga para adentrarnos en la baja edad media italiana y europea. Un libro que me encantó y que me arrepentí no haber leído antes porque lo disfruté mucho y me abrió las puertas a otros autores, lugares y épocas que apenas tenía en cuenta a pesar de su importancia.

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Saga del Capitán Alatriste

Puntuación: 81 sobre 96.

Hace muy poquito me metí entre pecho y espalda en cuestión de cuatro semanas las cinco últimas novelas de la saga del Capitán Alatriste. Los dos primeros libros los ley en junio y septiembre. Así que lo tengo muy fresquito y qué mejor manera para empezar el blog que con Don Arturo Pérez-Reverte, uno de mis autores favoritos y del que más novelas he leído.

Antes que nada, hay que recordar de dónde surge esta obra. Reverte, indignado con el pobre temario sobre historia del siglo XVII español que estudiaba su hija Carlota en bachiller, decidió crear una serie de novelas que permitiesen conocer y entender este siglo y cómo ha formado parte de nuestra identidad como nación. Y lo clavó, logró un personaje que, no sólo es verosímil, sino que podría ser perfectamente real. Alatriste es ahora un arquetipo de la literatura española, como lo son Don Quijote y Sancho Panza, Romeo y Julieta o el Don Juan.

El primer libro, además de ser una novela de acción y aventura donde reyes, ministros y otros poderes mueven, silenciosos, los hilos de la sociedad, te da una idea cuál va a ser el estilo y el tono de esta historia. Los sucesos y personajes históricos son utilizados como contexto para hilar la historia ficticia del Capitán Alatriste y sus compañeros de viaje; un rasgo muy característico de la narrativa de Reverte.

Viggo Mortensen - Película de Alatriste

Otras de las señas de identidad de la saga es que el narrador es Íñigo Balboa, un huérfano vasco que es enviado a Madrid para que Alatriste (amigo de su padre y caído en combate) le “tutorice”. Entonce es Íñigo quien, desde su vejez, escribe estas memorias hablando sobre lo que vivió con Alatriste y sus amigos (entre los que se encuentra el poeta y espadachín Francisco de Quevedo). Esta narración en primera persona es bastante extraña porque lo habitual de este estilo es la falta de conocimiento de algunas escenas que el propio Íñigo no presenció y la imposibilidad de penetrar en la mente del resto de personajes, pero en este caso es un narrador testigo y omnisciente, ya que describe todo sin tener en cuenta estas limitaciones.

Haciendo un repaso rápido por todos los libros, en general me gustaron todos salvo el tercero (El Sol de Breda) y el sexto (Corsarios de Levante). En estos dos, no encontré apenas una trama en la historia, sino que se relataban sucesos relacionados, bien en las guerras de Flandes, bien en los lances marítimos. Entiendo que te ayudan a conocer la historia de aquella España -objetivo de la saga- pero a nivel literario se me queda pobre.

El vocabulario de estas novelas está empapado del que se usaba en la época, lo que te ayuda a entrar en la historia aunque también puede dificultar la lectura si no estás habituado a tales palabras. También utiliza estilos narrativos y rasgos literarios de la época, por lo que la ambientación la recrea también con el propio idioma (marca de la casa Reverte). Y la épica está muy presente en el desenlace de las novelas, por si el resto te sabía a poco.

Y otra cosa muy chula de esta colección es la cantidad de lugares en que se mueve. Madrid, Flandes, Sevilla, Sanlúcar de Barrameda, Nápoles, Orán, Venecia… son los escenarios de las andadas de los protagonistas y Reverte te sumerge en ellos gracias a una cuidada documentación. Al igual que habla y establece relaciones sobre muchísimos personajes históricos reales que, sin mentir o difamar sobre sus personas, juega con los espacios vacíos, con los y si, para crear historias y realidades. Por lo que no podemos menos que quitarnos el sombrero ante este enorme trabajo del autor, que demuestra un dominio magistral de la época.

Es una historia espléndida para aprender cómo fueron esos años aún dorados del Imperio Español y entender un poco mejor la España de hoy. Además, acompañarás la evolución de los personajes, que, obviamente, se ven influidos por los acontecimientos que viven y el paso de los años. Muy, pero que muy recomendable de principio a fin. Y, lo mejor de todo, es que la historia no está acabada, la muerte anunciada del Capitán aún está por narrar.