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El nombre de la rosa: el suspense de los culturetas

Puntuación: 50 sobre 40.

Hace apenas unos meses, deambulando por una biblioteca de Barcelona, encontré uno de los libros que nos han recomendado varias veces en la carrera de Periodismo pero de los que uno piensa: bah, ya será para menos. El nombre de la rosa, de Umberto Eco, ese señor italiano del que se habla tanto y se lee tan poco en las carreras de comunicación, era una obra misteriosa para mí por ese conocimiento de que existía como algo importante pero sin haber calado nunca. Ahora tenía un poco más el gusanillo porque le escuché a mi admirado Pérez-Reverte en una entrevista hablar de esta novela como obra de culto. Así que vamos al lío.

El nombre de la Rosa, Umberto Eco

Sin desmenuzar mucho la obra, El nombre de la rosa trata de un fraile y el novicio que le acompaña que llegan a una abadía para tratar de mediar entre el Papa Juan XXII y la orden franciscana, que estaban casi en guerra por las doctrinas de pobreza de los apóstoles y Jesucristo. Sí, en este debate tan vigente hoy en día acerca de si la Iglesia debe poseer bienes y cuánto aleja esto a la Iglesia del modo de vida de Jesucristo se contextualiza esta obra. De hecho, en varias ocasiones, el narrador o las conversaciones (discusiones socio-filosóficas) mantenidas por los personajes versan sobre los movimientos que existían en el seno de la Iglesia y de las distintas órdenes. Es fácil perderse entre tantos nombres, corrientes, personajes y hechos, aunque poco a poco los vas ubicando.

El caso, cuando Guillermo de Basckeville y Adso de Melk (quien relata todo en sus memorias) llegan al monasterio se encuentran con que ha habido un asesinato y el abad le encarga a Guillermo, fraile famoso por su intelecto, investigarlo. Van sucediéndose más crímenes en la abadía y los dos protagonistas van desenmascarando los entresijos de una comunidad llena de rencores, pasiones ocultas, anhelos de poder, grupos de presión e intereses secretos. Fue altamente fascinante para mí ir entendiendo cómo en una aparentemente inocente congregación religiosa dedicada al estudio y cuidado del saber se mueven los hilos más viles del ser humano.

Uno de los temas centrales que trata esta novela es la protección del saber, labor  que hacían muchísimos monasterios y abadías, cuyos monjes y religiosos se dedicaban enteramente al estudio de las Sagradas Escrituras, la teología y los filósofos paganos, desentrañando así el mundo creado por Dios. Y protegían con mucho celo estos saberes para que no cayeran en manos de personas no preparadas para penetrar en esos libros. Éste será uno de los principales móviles de los homicidios y una de las barreras para Guillermo y Adso a la hora de investigarlos.

Y ya para acabar esta chapa, quiero destacar los procesos lógicos de pensamiento que sigue Guillermo a cada instante para crear y descartar hipótesis sobre los asesinatos. La Navaja de Ockham (En igualdad de condiciones, la explicación más sencilla suele ser la más probable) está presente en todo momento, a veces entorpeciendo, a veces aclarando, los siguientes pasos de los protagonistas.

Filosofía, lógica, religión, venganza, luchas de poder, asesinatos, expresiones latinas (demasiadas para mi gusto y conocimiento) e intriga para adentrarnos en la baja edad media italiana y europea. Un libro que me encantó y que me arrepentí no haber leído antes porque lo disfruté mucho y me abrió las puertas a otros autores, lugares y épocas que apenas tenía en cuenta a pesar de su importancia.

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